Hipocondría y Colon Irritable Irritable: la historia de Javier

El hipocondriaco es aquel que se preocupa continuamente por su salud sin tener ninguna razón para hacerlo. En algunos casos, la preocupación es tan extrema que afecta de forma significativa a la vida social, laboral y familiar, además de disminuir considerablemente la calidad de vida. No son pocos los pacientes diagnosticados de Síndrome de Intestino Irritable que simultáneamente sufren la ansiedad y el estrés psicosocial provocados por la hipocondría (saber más sobre el eje bidireccional intestino-cerebro).

Estrenamos esta sección con la historia de Javier, un chico de 25 años que es hipocondriaco y que  empezó a tener problemas digestivos en la cuarentena de marzo de 2020. Aunque llegó a pasarlo muy  mal, ahora su ansiedad y su miedo han mejorado bastante y sus tripas cada vez están mejor.

Os dejamos con su historia:

Ansiedad, hipocondría y patología digestiva

Mi nombre es Javier y tengo actualmente 25 años. Siempre he sido una persona más o menos normal aunque sí que era «flojo» o sensible de estómago, especialmente para algunos alimentos como las legumbres. Sin embargo, nada comparable a lo que me sucedió a partir de marzo de 2020 con la cuarentena… Empecé con una crisis de gases embotados, algo que ya me ocurrió en noviembre de 2019 cuando pasé por un gran periodo de estrés, pero que me duró solo unos 5 días aproximadamente. Cabe mencionar que anteriormente, yo había tenido somatizaciones por ansiedad debido a decepciones laborales, personales y familiares- Estas somatizaciones iban desde un dolor intenso en una pierna sin explicación hasta unas ganas de orinar constantes y una irritación de la uretra, extrasístoles, problemas para respirar… Todo ello retroalimentaba la ansiedad y los pensamientos hipocondríacos. Sin embargo tras resolver ciertas cuestiones, volví a la «normalidad».

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Pero en este caso, en el caso de la cuarentena, los síntomas se iban alargando en el tiempo y con ello mi ansiedad. El tema digestivo empezó a descontrolarse en cuestión de días apareciendo diarrea intercalada con estreñimiento (incluso el mismo día), gases, dolores y mi síntoma predominante y molesto, el tenesmo rectal (sensación de insatisfacción tras la defecación). Esto me llevó a buscar en internet y a mentalizarme de que tenía enfermedades graves a lo cual cada una peor, desencadenando una ansiedad e hipocondría graves y con ello, más síntomas…

Allá por finales de abril decidí acudir al médico dado mi estado. Me realizaron tanto análisis de sangre como análisis de heces y una ecografía, que salieron perfectas exceptuando la calprotectina fecal que me dio elevada, algo que yo achaco a inflamaciones bucales que tuve por aquellos días y que tengo entendido que pueden afectar o cualquier cosa sin importancia pero que para aquel entonces resultaba un terror. Mi cabeza se volvió literalmente loca y me convencí de que tenía una enfermedad grave que en el mejor de los casos sería una Enfermedad Inflamatoria Intestinal (enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa) y en el peor de ellos algo mortal.

Nada más lejos de la realidad me realizaron una colonoscopia una semana más tarde, algo que agradezco de tener un seguro privado porque no sé que hubiera sido de mí si tengo que estar meses con tal angustia. El resultado de la colonoscopia fue definitivo, no tenía absolutamente nada más allá de una proctitis leve inespecífica, para lo que me recetaron Pentasa supositorios (mesalazina). Me descartaron lo peor, yo me alivié y suspiré pensando que la pesadilla había pasado. Sin embargo, no estaba detectando realmente el «verdadero» enemigo en todo esto, la ansiedad y la hipocondría que más tarde volverían a la carga…

Tras semanas de cierto alivio, el tenesmo rectal y los gases permanecían, a pesar de recibir probióticos y supositorios que supuestamente de tener una proctitis, debería remitir, algo que me hizo volver a los pensamientos obsesivos. Empecé a dudar de que el diagnóstico fuese correcto y me desesperaba ya que mi síntoma no desaparecía pasados ya muchos meses y volví al terror, aunque ya empezaba a sospechar que mi estado mental estuviese desencadenando todos estos síntomas digestivos que posteriormente se transformarían, o mejor dicho «adaptarían» (como si de una especie de organismo vivo se tratase que intenta sobrevivir en un entorno hostil, algo que me hace definir la hipocondría como un «bicho» o una «maraña» que está viva dentro de tu cabeza y intenta ganar la batalla a tu lado racional). Según los médicos el diagnóstico era claro, Síndrome del Intestino Irritable, enormemente exacerbado por ansiedad, algo que mi padre ya padece y que por genes incluso encajaba. Siempre fui sensible a algunos alimentos y generalmente estreñido y, haciendo memoria, recuerdo haber tenido numerosas crisis de gases similares a las que empezaron todo. Pero cuando uno tiene aspectos emocionales y psicológicos ahí hace de una miga una galaxia y en este caso de unos simples gases una sentencia al sufrimiento eterno.

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Ya por septiembre, medio año después curiosamente mi sensación de tenesmo rectal se desvanecía por días hasta desaparecer por completo, algo que era digno de celebrar. Sin embargo, aparecieron otros síntomas, en este caso una sensación de embotamiento en la cabeza persistente, mareos y un zumbido molesto en el oído izquierdo, dolores en algunas partes del cuerpo y un cansancio tremendo… Decidí acudir a un psiquiatra. A pesar de tener cierta preocupación por los síntomas, algo que nos caracteriza a los que tenemos un trastorno de ansiedad hipocondríaco, me pautaron ansiolíticos y antidepresivos que llevo ya tomando un mes. La sensación de mareo ha mejorado pero aún tengo cierto embotamiento y va a días, el acúfeno sigue ahí, probablemente provocado incluso por los propios medicamentos (no he mencionado que este último síntoma me comenzó el mismo día de iniciar la medicación). En cualquier caso, mi ansiedad y miedo han mejorado bastante y a la espera de adaptarme mejor al medicamento y los efectos secundarios estoy ciertamente mejor aunque no recuperado. En cuánto a mis tripas, cada vez van mejor, con ciertos vaivenes entre estreñimiento fuerte, gases, cierta intolerancia a algunos alimentos pero nada grave ya que mis niveles de ansiedad están bastante más estables.

El Síndrome del Intestino irritable es algo complejo de abordar. He leído múltiples testimonios de gente que no lo asocia a algo psicológico y lo comprendo, sin embargo, en mi caso y creo que el de muchos otros, tenemos un SII algo «impostor», es decir, exacerbado enormemente por la ansiedad, algo que nos hace preocuparnos en exceso y sobredimensionar todos los síntomas que tenemos y provocarnos muchos otros. El hipocondríaco tiene un grave problema, no es ninguna de las mil enfermedades que cree tener por cualquier sensación distinta o extraña, es la propia hipocondría, algo incapacitante, persistente y muy jodido que te sume en una espiral de autodestrucción muy difícil de abordar por ti mismo. Si tuviera que aconsejar a tanta gente que está pasando por algo parecido es que pida ayuda, no sólo a un profesional sino a tus seres queridos, apóyate en tus gustos y aficiones, apóyate en la gente y no te encierres e intentes salir por ti mismo, aunque pudieses conseguirlo es un camino enormemente más complicado.

También aconsejo que acuda a los especialistas justos y necesarios, revisarse está bien pero por experiencia, si cuando tuve la crisis de gases lo hubiese dejado ahí y me hubiese dedicado a restarle importancia, ninguno de los pasos sucesivos habría ocurrido.  En mi opinión, ir a médicos te hace engordar la espiral y te aporta cierto alivio al saber que todo está bien pero es MOMENTÁNEO, créeme si te crees que tienes un cáncer de colón y te lo descartan te sentirás muy feliz pero tu cabeza se las ingeniará para buscarte otra enfermedad grave. No alimentes la espiral más y CONVÉNCETE todos los días de que tienes un problema, ANSIEDAD, algo psicológico pero igual de grave que cualquier otra dolencia pasajera. En parte, este problema existe por la poca conciencia con estos trastornos, a cualquiera le dices que tienes gripe o estás resfriado y te comprende pero… Si dices que tienes ansiedad, nadie te comprende, si dices que tienes un trastorno hipocondríaco piensan que eres poco más que un loco o un obsesionado y no, no es nada de eso, somos gente normal y corriente cuyas circunstancias nos llevan hasta aquí. El SII puede ser una de ellas, sus síntomas te pueden llevar hasta aquí y por eso es muy importante que cuidéis vuestro yo interno y os convenzáis de que no hay nada que dure para siempre.

Hay gente que tiene SII muy jodido y que tener diarrea o buscar un baño cada vez que sale se les hace un mundo y ciertamente debe ser complicado de manejar, pero estoy seguro que si mentalmente uno está estable, incluso esos síntomas pueden mejorar y quién sabe si con el tiempo, una buena alimentación y hábitos, remitir hasta algo estable. Sin duda hay un patrón de síntomas-hipocondría-ansiedad que interacciona mutuamente, por ello es primordial si uno tiene ansiedad, ¡tratarla!

Hasta aquí mi testimonio que sigue en avance. Somos muchos a los que la cuarentena nos ha disparado los síntomas y nos ha llevado hasta este pozo, pero sólo nosotros podemos salir, sin duda, con la ayuda de los demás. Espero que esto sirva para ayudar y tranquilizar a la gente que esté pasando por algo parecido, algo que a mí sin duda me ayudó ForoSII. Saber que no estás solo y que somos muchos los que sufrimos psicológicamente de estos problemas ayuda mucho a la superación de este problema y estoy seguro de que juntos lo conseguiremos. Para cualquier cosa podéis escribirme a @isan en el foro.

¡Mucho ánimo!

 

¿Quieres participar en esta sección? Cuéntanos tu historia y sé fuente de inspiración para aquellas personas que se encuentran batallando en esta ardua lucha de las enfermedades digestivas. Se sentirán identificados con tu historia y les ayudará a seguir luchando. Es un texto abierto y anónimo, en el que cada persona explica cómo lo ha pasado, todo lo que ha supuesto en su vida y qué les ha dado fuerzas para continuar. Enviar mi historia.

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