Test de Hidrógeno Espirado para detectar intolerancias y SIBO

La prueba de hidrógeno espirado es una forma no invasiva de diagnosticar ciertas afecciones como el sobrecrecimiento bacteriano (SIBO) o la intolerancia a la lactosa o fructosa. En esta prueba, que dura entre 3 y 4 horas, se toman varias muestras del aliento después de ingerir un líquido con un azúcar. Estas muestras se analizan en busca de contenido de hidrógeno o metano para determinar si el sistema digestivo es capaz de descomponer adecuadamente la lactosa o la fructosa o si hay una presencia excesiva de bacterias en el intestino.

La prueba de Hidrógeno Espirado se realiza comúnmente en personas con Síndrome de Intestino Irritable para descartar otras afecciones subyacentes. Sin embargo, no está exenta de controversias. Su preparación y procedimiento no están estandarizados (cada laboratorio tiene unas recomendaciones distintas) y los falsos positivos o negativos son comunes. Además, hay personas que no producen hidrógeno o metano, en cuyo caso la prueba no tiene utilidad.

En qué consiste la prueba

Este test consiste en la medición del partículas por millón (ppm) de hidrógeno en el aire espirado. Al comienzo de la prueba se hace una primera medición cuando aún no se haya ingerido ningún líquido. Tras ingerir un preparado líquido con fructosa, lactosa, lactulosa o glucosa en función de lo que se pretenda diagnosticar, se mide el aire espirado cada 15 o 30 minutos durante 3 o 4 horas.

En individuos sanos el azúcar se absorberá en su totalidad en el intestino delgado. Si esto no ocurre, el azúcar llegará al intestino grueso donde las bacterias intestinales lo fermentarán, produciendo sobre todo hidrógeno y metano. Estos gases ascenderán por el tubo digestivo hasta llegar a los pulmones, pudiendo ser detectados en el aliento. Los niveles elevados  de hidrógeno en el aire espirado indican la digestión inadecuada de la lactosa u otros azúcares, lo que podría conducir a un diagnóstico de intolerancia a la lactosa o indicar la presencia excesiva de bacterias en el colon.

Para qué sirve

El test de hidrógeno espirado contribuye al diagnostico de algunas patologías relacionadas con el sistema digestivo como:

Intolerancia a la fructosa

La fructosa es una molécula de azúcar presente en multitud de alimentos. La fructosa es lo que hace que las frutas, las verduras, la miel o el sirope de agave sean dulces, y también se añade a muchos alimentos envasados y procesados como agente aromatizante y conservante.

fructosa_intolerancia
Algunos de los alimentos que contienen fructosa por llevar jarabe de maíz de alta fructosa

Cuando la cantidad de fructosa ingerida excede la cantidad que puede ser absorbida a través del intestino delgado, parte de la fructosa pasa al intestino grueso (colon). En el camino, el azúcar no absorbido «alimenta» las miles de bacterias presentes en el colon, liberando gas hidrógeno en el proceso. Si la fructosa no absorbida llega hasta la última parte del colon, se mezcla fácilmente con agua, causando heces acuosas o diarrea. Son estos procesos fisiológicos los que conducen a los síntomas típicos de la malabsorción de fructosa: gases, hinchazón, diarrea explosiva y/o acuosa, náuseas y dolor abdominal. Aunque se suele hablar de intolerancia a la fructosa, es importante no confundirlo la intolerancia a la fructosa, que en verdad es una malabsorción, con intolerancia hereditaria a la fructosa.

Intolerancia a la lactosa

Para digerir y absorber el principal azúcar de la leche, la lactosa, el cuerpo necesita una enzima llamada lactasa. Debido a un mecanismo genético que disminuye la actividad de la lactasa intestinal a medida que pasan los años, una gran proporción de la población humana pierde la capacidad de digerir y absorber la lactosa. La intolerancia a la lactosa incluye síntomas como dolor abdominal, distensión abdominal y diarrea después de la ingestión de un producto que contenga lactosa.

Sobrecrecimiento Bacteriano

SIBO_parasitos

El Sobrecrecimiento Bacteriano, conocido como SIBO por su nombre en inglés (Small Intestinal Bacterial Overgrowth), se define como la presencia de un número excesivo de bacterias en el intestino delgado. La causa exacta es desconocida, aunque se sospecha que es multifactorial y que la microbiota intestinal juega un papel relevante en su etiología.

Esta presencia desmesurada de bacterias provocaría síntomas como diarrea; heces muy abundantes, brillantes, y pegajosas; distensión abdominal; dolor y pérdida de peso. También se pueden dar déficits vitamínicos específicos e incluso edemas o ascitis.

Preparación de la prueba

En líneas generales, estas son las condiciones previas necesarias para realización del test de hidrógeno espirado:

15 días antes de la prueba

  1. No tomar antibióticos en los 15 días anteriores a la realización de la prueba
  2. No ingerir laxantes ni antidiarreicos en los 2 días anteriores a la prueba.
  3. No haberse realizado una colonoscopia u otra prueba que precise aplicación de enema.

El día anterior

Enjuagarse la boca con antiséptico bucal (Oraldine o similar) por la noche.

Seguir una dieta baja en residuos: no tomar alimentos que contengan fibra ni fécula. Solamente tomar carne, pescado, huevos o lácteos.

  • Alimentos permitidos: carne, pescado, huevos, lácteos y caldo de huesos.
  • Alimentos prohibidos: fruta, verduras, pan, patatas, cereales (excepto arroz blanco), leguminosas, frutos secos, todos los condimentos y salsas y bollería.

Ejemplos de menú

Desayuno
Huevos duros o revueltos con queso
Yogur natural
Comida
Pollo al horno o a la plancha con sal y arroz blanco.
Merienda
Caldo de huesos
Rebanada de queso
Cena
Filete de ternera con sal y yogur natural

El día de la prueba

Es necesario un ayuno de 12 horas antes de la realización de la prueba. No desayunar ni fumar ni lavarse los dientes.

Durante la prueba

No se puede fumar, comer, andar, dormir o masticar chicle. Hay que permanecer en reposo y solo se puede beber agua.

No obstante, es preciso indicar que cada laboratorio sigue tiene sus propias recomendaciones de preparación. Por ejemplo, el laboratorio Unilabs recomienda no tomar 4 semanas antes de la prueba antibióticos, aspirina, laxantes, probióticos o procinéticos (Motilium, Cidine…). También extiende el periodo en que no puedes realizar una colonoscopia u otra prueba que implique el uso de enemas a 4 semanas antes del test. Otros laboratorios recomiendan evitar el uso de laxantes durante la semana previa y eliminar los lácteos de la dieta baja en residuos.

En definitiva, uno de las controversias del test de hidrógeno espirado, sobre las que hablaremos a continuación, es que carece de estandarización. Las recomendaciones varían en función del laboratorio.

Interpretación de la prueba

Debido a la falta de estandarización, cada laboratorio tiene sus propios criterios de interpretación de los resultados. Algunos especialistas norteamericanos se reunieron en 2017 y llegaron al siguiente consenso:

Incremento de 20 p.p.m. (partículas por millón) de hidrógeno o 10 p.p.m de metano a los 90 minutos desde la primera medición (la basal, antes de ingerir el azúcar)

Positivo en SIBO/Malabsorción de fructosa
Incremento de 20 p.p.m. (partículas por millón) de hidrógeno o 10 p.p.m de metano a los 90 minutos desde la primera medición (la basal, antes de ingerir el azúcar)

Esta imagen publicada en Revista de neurogastroenterología y motilidad es un ejemplo de resultado de la prueba de hidrógeno espirado:

resultados_hidrógen_ espirado

Su interpretación sería:

  • (A) Negativo en SIBO (glucosa).
  • (B) Positivo en SIBO (glucosa).
  • (C) Negativo en lactosa.
  • (D) Positivo en lactosa.
  • (E) Negativo en fructosa.
  • (F) Positivo en fructosa.

 

Controversias sobre la prueba: ¿es fiable?

Son pruebas muy sencillas, pero como apunta la Asociación Española de Gastroenterología, se da un «gran número de falsos positivos, quizá por un tránsito rápido, y de falsos negativos, puesto que no en todas las personas la biota intestinal es productora de hidrógeno». Además, como hemos mencionado, los protocolos de preparación varían en función del laboratorio que realice la prueba.

Este reciente estudio pone en evidencia la fiabilidad de la prueba. En él, 88 personas con SII se sometieron al test de hidrógeno espirado para la malabsorción de fructosa. 37 pacientes dieron positivo y 51 negativo. Los 88 pacientes siguieron una dieta baja fructosa durante dos semanas. Todos los pacientes mejoraron sus síntomas sin importar el resultado de la prueba de aliento.

En este otro estudio de 2005 participaron 15 personas sanas. La mitad de los pacientes dieron positivo tras administrar 25 gramos de fructosa, y 10 personas tras ingerir 50 gramos de glucosa. Aunque es un estudio antiguo, se concluye que la fructosa puede provocar síntomas intestinales incluso en pacientes sanos.

Por otra parte, el hidrógeno no es el único gas que producen las bacterias intestinales. También generan metano y dióxido de carbono, los cuales a veces n son medidos en la prueba. Por lo tanto, la prueba puede ser inútil en individuos con una microbiota más productora de metano y/o dióxido de carbono. Un consenso norteamericano recomienda la medición de hidrógeno, metano y dióxido de carbono en los tests de aliento, aunque por ahora ningún o casi ningún laboratorio mide también estos dos gases. En cualquier caso, asegúrate de que el laboratorio que te realizará la prueba analiza, al menos, hidrógeno y metano.

Por otra parte, en este estudio, 25 individuos con SII y 25 sujetos sanos fueron sometidos al test de hidrógeno espirado para detectar malabsorción de fructosa. Trece (52%) de los pacientes con SII dieron positivo en la prueba, y solo cuatro (16%) de los sujetos sanos. Además, los pacientes con SII tuvieron más síntomas durante la prueba.

Por lo tanto, para confirmar el diagnóstico es fundamental observar si se presentan síntomas durante la prueba (tras la ingesta del preparado), algo que este reciente estudio también sugiere.

En cualquier caso, los especialistas en aparato digestivo suelen considerar que la prueba tiene suficiente aval científico. El Grupo Andaluz de Trastornos Funcionales Digestivos (GATFD) considera que los test de hidrógeno espirado «disponen de evidencia científica suficiente para ser recomendados para el diagnóstico de las intolerancias/malabsorción de carbohidratos». Por otro lado, en la XXV Reunión del Grupo Español de Motilidad Digestiva se concluyó que es un test «fiable, no invasivo, barato y de alta rentabilidad diagnóstica».

En definitiva, la prueba de hidrógeno espirado no es infalible aunque se puede utilizar para que el paciente observe si desarrolla síntomas durante la prueba. Más allá del resultado de la prueba, lo más recomendable es vigilar la alimentación e identificar si los alimentos que provocan los síntomas contienen fructosa, sorbitol o lactosa para eliminarlos de la dieta.

Mi experiencia

Es una prueba simple e indolora. Lo único que puede incomodar es el ayuno de 12 horas o la duración de la prueba (4 horas en mi caso).  Llévate tu libro preferido, tu ordenador de trabajo o alguna otra distracción que haga que el tiempo se te pase rápido. Recuerda que no puedes moverte: tienes que permanecer sentado esperando a que cada treinta minutos tomen una muestra de tu aliento.

En el caso del test de intolerancia a la fructosa, no tuve ningún síntoma durante la prueba. Al contrario, durante la prueba de Sobrecrecimiento Bacteriano, sí desarrollé algún síntoma leve (hinchazón y flatulencias). Por lo tanto, es posible si tu grado de intolerancia es alto tengas que hacer algún viaje al baño.

Yo hice el pack completo: intolerancia a la fructosa y lactosa y sobrecrecimiento bacteriano, cada una realizada en una semana distinta.

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